
La historia que os cuento a continuación es totalmente verídica. Los nombres de los personajes y las localizaciones han sido cambiadas a propósito para no herir la sensibilidad de los auténticos protagonistas de esta historia.
Una buena mañana, mi primo Joel es instado a ser padrino de un niño, hijo a su vez de una prima de mi primo Joel.
Mi primo Joel acepta la invitación, mas no deja de preocuparle la situación de su no confirmación en la iglesia católica; uno de los requisitos principales para el apadrinamiento.
Es entonces cuando le comentan a mi primo Joel, que en la Iglesia de... Chigüesque se realiza este fin de semana una confirmación multitudinaria en la que vas, te apuntan y te confirman. Vamos... como quien pone una marca en la oreja de un cochino y lo pone en fila pa´l matadero. Lo mismo, pero sin matarte. Ellos te salvan.
Mi primo Joel se pone de rodillas y el Obispo chigüesquero se planta frente a él (posición no muy recomendada para estar frente a un miembro de la iglesia) y le pregunta:
-Joel... tú que compartes nombre con el hijo de Petuel. ¿Crees en Dios?
-¡Oh sí!- responde mi primo Joel mientras un sudor frío le recorre la sien.
-¿Te haces pajillas?
-No
-¿Has violado algún animal de Dios o te has bebido su sangre?
-Tampoco.
-¿Vas a misa?
-Tampoco... Digo sí sí. Todos los lunes.
-Muy bien hijo... Menos mal, ¡uno decente! Pues ya eres miembro de la gran casa de Dios. Ya puedes casarte y hartarte a follar... con tu esposa, claro. O puedes ser padrino también.
-Gracias monseñor.
-No me des las gracias y pones 20 eurillos cuando pase el cepillo.
Amigos... no hay derecho. ¡Qué falta de vergüenza!¡A dónde vamos a parar! Vivimos en un mundo sin principios y sin respeto a las instituciones.
Antes nos confirmábamos por otras razones. Nunca lo hicimos para obtener un beneficio directo de nuestro sacramento. Todos los que lo hacíamos éramos adolescentes salidos que, hartos de ser rechazados por las jóvenes del instituto, probábamos suerte tocando la guitarra en la iglesia, intentando enamorar a alguna beata. Yo llegué incluso a aprenderme canciones de Alejandro Sanz. Eso sí que era un sacramento.
Lo dicho... vamos sin rumbo hacia un cataclismo universal.
1 comentarios:
Puedo asegurarte, y mira que me cuesta decir esta palabra, que el tren no iba en absoluto vacío; digo yo que alguna persona podría haberse prestado al menos gesticulando una muestra de desagrado. Y con respecto al hombre que se prende fuego...gilipollez o no está muerto, todo depende de como valoremos este hecho. Obviamente sí, entiendo que para muchos sea una gilipollez, pero vamos, que eso jamás he tratado de ponerlo en tela de juicio.
SHEMHAMFORASH
Publicar un comentario en la entrada