martes 27 de noviembre de 2007

Un nuevo invento


Vivimos en un país curioso. Y no voy, en este momento, a descubrir nada sobre nuestra idiosincrasia nacional (si es que la hubiera) ni pretendo con estas letras alertar o poner en guardia a nadie. Es simplemente una reflexión un tanto absurda, pero no por ello menos cierta. Aunque me tachen ustedes de patriota trasnochado, existe algo muy curioso que los españoles hacemos sin darnos cuenta:

Llevamos en nuestros tenis Reebok la bandera británica, en nuestras camisetas la de Jamaica con Bob Marley y sus vicios confesables, la de Brasil en chanclas y camisetas de fútbol, la italiana en jerseys retro de los 80, la estadounidense (todos sabemos que la bandera estadounidense es la de la Coca Cola) por todos lados, etc. ¿Pero qué pasa con la española? ¿Por qué sentimos que nuestra bandera es ridícula y que representa un pasado que debemos olvidar? ¿Por qué nos avergonzamos? Muchos dirán que es por la desunión de las comunidades autónomas; otros, por la mierda de selección que tenemos; tal vez sea porque seguimos siendo un pueblo de paletos; o por... lo que sea. Pero creo que acabo de descubrir la "auténtica razón".

Nos avergonzamos de ser españoles por los inventos que hemos creado. Y no hablo del autogiro de Isaac de la Cierva o del submarino de Peral. Esos eran unos lumbreras y unos enterados y unos empollones y unos mierdas. Hablo de los realmente importantes: El futbolín, la fregona y el Chupachups. ¿Qué tienen en común estos inventos? Muy sencillo. Son cosas ya inventadas a las que algún español le ha metido un palo por el culo, cambiando su uso. Teniendo en cuenta que somos el país europeo con menor índice de satisfacción sexual en las mujeres, debemos suponer que el consolador anal, también es un invento español. Pero claro... eso es muy difícil de contrastar.

Es por todo esto por lo que quiero lanzar un nuevo producto: "El Chupachip". No sé para qué carajo sirve pero seguro que con una buena campaña publicitaria acabo metiéndolo en el mercado.

Un saludo a todos y recuerden que cuando se sientan mal o piensen que su vida no tiene sentido, siempre habrá algún compatriota cerca, dispuesto a meterle un palo por el culo.